La Vía Láctea

 Entre los objetos que podemos admirar en el cielo nocturno, lejos de la contaminación lumínica de las grandes ciudades, pocos presentan una apariencia tan notable y misteriosa como la Vía Láctea.



La observamos como una tenue banda de luz plateada y difusa que cruza la bóveda celeste, aproximadamente en sentido norte-sur. Aunque es visible a lo largo de todo el año, la anchura y brillo de la Vía Láctea son irregulares. Su máximo brillo podemos apreciarlo durante los meses de verano.

Sobre la blanquecina banda de luz se aprecian regiones muy oscuras, así como también pequeñas nubecillas de alto brillo. Estas irregularidades en la anchura y el brillo de la Vía Láctea se perciben claramente a simple vista, y nos dan importantes claves para entender la naturaleza y la estructura del sistema estelar del que formamos parte, es decir, nuestra galaxia.

No fue hasta las primeras décadas del siglo XX cuando se empezó a tener una idea clara de la forma y las dimensiones de nuestra galaxia. Antes de esas fechas, ni siquiera sabíamos si en el universo existían otras galaxias parecidas a ella, o si la nuestra constituía la totalidad del universo.

Hoy sabemos que nuestra galaxia no es sino una entre una multitud de otras galaxias, y que como ella existen muchas otras.

Galileo Galilei fue el autor de una de las primeras explicaciones científicas sobre la naturaleza de la Vía Láctea. Hacia 1610, después de realizar las primeras observaciones astronómicas con el por entonces, recién inventado telescopio, Galileo publicó en su obra "Sidereus Nuncius", el mensajero de las estrellas, en la cual reporta que la difusa y blanquecina luz de la Vía Láctea se debe a la suma del brillo de un gran número de estrellas, principalmente de estrellas muy débiles. Hoy sabemos que nuestra Vía Láctea es una galaxia que contiene más de cien mil millones de estrellas.



La Vía Láctea es una galaxia espiral donde se encuentra el Sistema Solar y a su vez nuestro planeta, la Tierra.

Su diámetro medio se estima de unos 200.000 años luz y se calcula que contiene entre 200.000 y 400.000 millones de estrellas. La distancia desde el Sol hasta el centro de la galaxia es de alrededor de 25.766 años luz. 

La vía Láctea forma parte de un conjunto de unas 40 galaxias llamado "Grupo Local" y es la segunda más grande y brillante tras la galaxia de Andrómeda. 

 (https://enfoqueastronomico.blogspot.com/2023/10/galaxia-de-andromeda.html)


  • Partes de la Vía Láctea
La galaxia se divide en tres partes bien diferenciadas:

- Halo

El halo es una estructura esferoidal que envuelve la galaxia. En el halo la concentración de estrellas es muy baja y apenas tiene nubes de gas, por lo que carece de regiones con formación estelar; es aquí donde se encuentra la mayor parte de los cúmulos globulares. Estas formaciones antiguas son reliquias de la formación galáctica. Estas agrupaciones de estrellas se debieron formar cuando la galaxia era aún una gran nube de gas que colapsaba y se iba aplanando cada vez más. 

cúmulo globular

Otra característica del halo es la presencia de gran cantidad de materia oscura. Su existencia se dedujo a partir de anomalías en la rotación galáctica. 

- Disco

El disco se compone principalmente de estrellas jóvenes. Es la parte de la galaxia que más contiene y es en él donde aún se dan los procesos de formación estelar.
Lo más característico del disco son los brazos espirales , que son cuatro: dos brazos principales (Escudo/Centauro y Perseo), así como dos secundarios (Sagitario y Norma).
Nuestro Sistema Solar se encuentra en el brazo de Orión o Local, que forma parte del brazo espiral de Sagitario.



- Bulbo

El bulbo o núcleo galáctico se sitúa en el centro. Es la zona de la galaxia con mayor densidad de estrellas. Sin embargo, a nivel local se pueden encontrar algunos cúmulos globulares con densidades superiores. El bulbo tiene una forma esferoidal achatada y gira como un sólido rígido.
También, en nuestro centro galáctico, se encuentra un agujero negro de unas 4 millones de masas solares que los astrónomos denominaron Sagittarius A, o Sagitario A*. Su detección fue posible a partir de la observación de un grupo de estrellas que giraban en torno a un punto oscuro a más de 1.500 km/s.




  •  La Vía Láctea en la mitología

- Mitología griega

Se cuenta que Zeus, que era infiel a su esposa Hera, tuvo un hijo llamado Heracles (Hércules para los romanos) de su unión con Alcmena. Al enterarse, Hera hizo que Alcmena llevase a Heracles en su vientre durante 10 meses, y trató de deshacerse de él mandando dos serpientes para que lo mataran cuando tenía 8 meses. Sin embargo, Heracles pudo liberarse fácilmente de ellas estrangulándolas con sus pequeñas manos. 
Heracles resultó ser el favorito de Zeus. No obstante, el Oráculo decía que Heracles solo sería un héroe, ya que era mortal. Para ser un dios inmortal debía demostrar una valentía digna de un dios.

Una vez en este punto, hay dos versiones del mito.

Una de ellas dice que Hermes, el mensajero de los dioses, puso a Heracles en el seno de Hera, mientras ella dormía, para que amamantara al bebé con la leche divina pero, al despertar y darse cuenta, lo separó bruscamente y se derramó la leche, formando así la Vía Láctea.

Otra dice que Atenea, la diosa de la sabiduría, convenció a Hera para que amamantase a Heracles, ya que era un niño muy lindo, pero resulta que Heracles succionó la leche con tal violencia, que lastimó a Hera y le hizo derramar la leche.


- Mitología nórdica

Para los vikingos, la Vía Láctea era el camino que llevaba a los guerreros muertos de forma honorable hacia el Valhalla. 
El Valhalla era el salón sagrado donde se reunirían con el dios supremo Odín, para celebrar y gozar de un gran banquete repleto de manjares e hidromiel hasta la llegada del temido Ragnarok. 




- En España, la Vía Láctea también recibe el nombre popular de "Camino de Santiago", pues era usada como guía por los peregrinos de ese lugar.

- Al igual que los vikingos, los incas también tenían una creencia similar. Ellos creían que la Vía Láctea era un río celestial llamado Hatun Mayu, el cual conecta al Kay Pacha (mundo terrenal) con el Hanan Pacha (mundo superior). Al fallecer, se debía cruzar dicho río para iniciar una segunda vida al lado de los dioses.

- Los aztecas y otras culturas mesoamericanas creían que era el dios "Mixcóatl" (serpiente de nube) que serpenteaba por el cielo nocturno, dios de la cacería, de los sueños y carcelero de los monstruos celestiales.

- Mitología egipcia

En la mitología egipcia, la Vía Láctea se consideraba un charco de leche de vaca. La Vía Láctea fue deificada como la diosa de la fertilidad de las vacas conocida con el nombre de "Bat".





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