De la misma forma que suelo traer contenido acerca de los objetos celestes, eventos astronómicos y demás cosas sorprendentes sobre el cosmos, hoy quiero usar el post para tratar un tema de vital importancia en los tiempos que corren.
El ojo humano debería ser capaz de percibir sin ayuda aproximadamente 3.000 estrellas en una noche clara y oscura. Desafortunadamente, la creciente contaminación lumínica ya priva a cerca del 30% de las personas de todo el mundo, y aproximadamente al 80% de las personas en los Estados Unidos, de la posibilidad de observar en la noche y a simple vista su galaxia natal, la Vía Láctea.
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| Seattle, Estados Unidos |
- Un problema a la vista de todos
La contaminación lumínica es un problema que, cada vez, afecta a más zonas del planeta, haciendo inaccesible para millones de personas las observación del cielo nocturno. Es un fenómeno que consiste en la presencia excesiva de luz artificial en el entorno nocturno, mayoritariamente generado por la iluminación urbana, industrial o publicitaria. Así, a medida que nuestras ciudades crecen y se desarrollan, la demanda de iluminación va en aumento, y con ella, la emisión de luz artificial en todas direcciones. Se trata de un efecto que resulta en la dispersión de luz hacia el cielo y, así, la creación de un resplandor artificial que dificulta la observación de los objetos celestes.Sin embargo, las consecuencias de este problema trascienden las fronteras de las áreas metropolitanas y afectan también a las zonas rurales y a áreas más naturales, donde esa contaminación lumínica aparece como un factor no autóctono. Las luces de las calles, las fachadas de los edificios iluminadas en exceso, las luces de estadios o parques temáticos o los grandes carteles publicitarios son solo algunos ejemplos de como aparece este fenómeno en las ciudades.
Ahora bien, los problemas asociados a la contaminación lumínica van más allá de una simple interferencia con la observación astronómica. El resplandor artificial que se emite tiene impactos significativos en nuestra salud, reduciendo la calidad de vida de las comunidades afectadas. Además se trata de una problemática que conlleva costes económicos considerables en cuanto a la energía desperdiciada y a los recursos invertidos en esa excesiva iluminación.
- Impacto en la salud humana
La exposición a la contaminación lumínica puede tener un impacto significativo en la salud humana debido a su influencia en los ritmos circadianos de los individuos.
Estos son ciclos naturales en el metabolismo de las personas que se regulan por la luz natural y la oscuridad y que desempeñan un papel realmente fundamental en la regulación de muchas funciones biológicas. Uno de los ámbitos que se puede ver más afectado por esa alteración es el sueño pues, la exposición a la luz artificial durante la noche puede alterar los patrones de sueño, dificultando la conciliación del mismo y fragmentarlo.
Además, la exposición a la luz solar durante la noche puede también afectar a la producción de ciertas hormonas que dependen de la presencia de luz para segregarse.
Por ejemplo, la melatonina es una sustancia que nuestro cuerpo produce para regular los ciclos de sueño-vigilia. Con la presencia de luz solar, la formación de la hormona puede alterarse, dejando al organismo inestable y vulnerable al acceso de enfermedades o sin una regulación ante el estrés.
Así mismo, la interrupción de los ritmos circadianos mediante la luz artificial en periodos donde debería reinar la absoluta oscuridad puede debilitar gravemente el sistema inmunológico, haciendo al individuo vulnerable ante la llegada de ciertos patógenos o, incluso, aumentando el riesgo de desarrollo de enfermedades crónicas, como la obesidad, la diabetes tipo 2 o trastornos cardiovasculares.
- Impacto en la biodiversidad
Desorientación, trastornos de la rutina, desplazamiento a otros hábitats, desajustes en la cadena trófica o mortalidad, son algunos de los efectos negativos que la contaminación lumínica provoca sobre la fauna y que hacen peligrar el equilibrio de ecosistemas y la pérdida de biodiversidad.
Es uno de los factores más importantes del llamado "apocalipsis de los insectos", es decir, la pérdida en los últimos 25 años de alrededor del 75% de los insectos.
Además de una alteración significativa en la cadena trófica al ocupar los insectos una posición intermedia, la atracción de estos hacia la luz de las ciudades y pueblos provoca que otras especies se trasladen fuera de sus hábitats.
Esto supone un factor de riesgo adicional tanto para los animales como para la salud humana, ya que pueden ocasionar plagas agrícolas o enfermedades.
Hay muchos animales de hábito nocturno que viven con la alta contaminación lumínica y a penas perciben que es de noche.
Sin embargo, los sistemas de navegación y sensorial, así como el ritmo cronobiológico de las especies nocturnas están adaptados a bajas condiciones de luz, y el efecto más negativo de la contaminación lumínica es la mortalidad directa.
Es lo que sucede con la pardela cenicienta en Canarias, donde se rescatan 2800 polluelos en menos de un mes que caen deslumbrados.
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| pardela cenicienta |
Las crías de tortuga marina se desorientan por la luz y cuando eclosionan del huevo en las playas, se dirigen hacia la tierra en lugar de hacia el mar, y muchas acaban deshidratadas, engullidas o atropelladas.
Los polinizadores nocturnos podrían ver reducidas sus colonias, lo que afectaría a la polinización de las plantas y, con ello, se disminuiría la cantidad de frutos y semillas disponibles.
En la Conferencia Internacional Starlight (abril 2007) promovida por el Instituto de Astrofísica de Canarias, nacen los principios y recomendaciones contenidas en la "Declaración sobre la Defensa del Cielo Nocturno y el Derecho a la Luz de las Estrellas".
Tras esta conferencia se crea la Fundación Starlight como entidad responsable del desarrollo y promoción de Declaración de La Palma.
Sus principales objetivos son la protección del cielo nocturno, la difusión cultural de la astronomía y el desarrollo económico sostenible local a través del astroturismo.
Para alcanzar estos objetivos se crea el sistema internacional de Certificación Starlight encaminado a impulsar, a nivel mundial, un modo distinto de cuidar y defender el cielo, de valorarlo como recurso necesario para la vida y como patrimonio intangible de la humanidad, garantizando la capacidad de disfrutar de la luz de las estrellas y el desarrollo de actividades basadas en este recurso.
La Certificación Starlight junta por primera vez ciencia y turismo.
Una Reserva Starlight es un espacio natural protegido en donde se establece un compromiso por la defensa de la calidad del cielo nocturno y el acceso a la luz de las estrellas.
Tiene como función la preservación de la calidad del cielo nocturno y de los diferentes valores asociados, ya sean culturales, científicos, astronómicos, paisajísticos o naturales.
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| Reserva Starlight Gredos |
- Destinos turísticos Starlight
Los Destinos Turísticos Starlight son lugares visitables, que gozan de muy buenas cualidades para la contemplación de los cielos estrellados y que, al estar protegidos de la contaminación lumínica, son especialmente aptos para desarrollar en ellos actividades turísticas basadas en ese recurso natural.
La calidad del cielo es la condición "sine qua non" para la certificación del destino Starlight. La conformidad con los valores requeridos para los parámetros astronómicos que determinan la calidad del cielo es, por tanto, el primer paso en los procedimientos de certificación.
Los cielos despejados, la escasa contaminación lumínica, la excelente claridad y la transparencia del aire son las condiciones fundamentales requeridas para las observaciones astronómicas y, por tanto, también para el desarrollo del turismo estelar.
Estos parámetros son:
- Brillo del cielo
- Nitidez
- Transparencia
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