La importancia del cielo nocturno para el ser humano

 Desde los albores de la humanidad, nuestros ancestros han alzado su vista al cielo. La cosmovisión de las, distintas civilizaciones, sus creencias y religiones, su filosofía, su cultura y su relación con la naturaleza guardan una estrecha relación con la contemplación del firmamento. 

El ser humano ha sido capaz de hacer uso del cielo nocturno para sobrevivir y para alcanzar grandes metas. Entre esos usos podemos mencionar algunos como:

  • Ser nuestro primer libro de cuentos. Desde las familias del Paleolítico, sentadas alrededor del fuego, hasta nuestros días, el ser humano ha contemplado la inmensidad del cosmos y a construido mitos y leyendas sobre él. La transmisión oral de estas historias ayudó a perfeccionar el lenguaje y fue el germen de los primeros cultos mágico-religiosos.


  • Las estrellas también fueron nuestro primer mapa, brújula y carta náutica. La identificación de las constelaciones y de Polaris (estrella polar) nos ha permitido orientarnos y navegar a través de mar abierto, posibilitando así conocer otras partes del mundo hasta entonces desconocidas.

  • Otro de sus usos, como ya mencionamos en otra publicación anterior, es el de calendario. En especial para las cosechas.

  • No podemos olvidar tampoco su uso recreativo, ya que la observación atrae a muchas personas a pasar una noche en la montaña con amigos, una acampada para presenciar una lluvia de estrellas y todo tipo de actividades relacionadas al astroturismo.




En el último siglo, sin embargo, nos hemos alejado de la tradición y de lo natural. La luz de lo artificial nos impide ver los astros.
Según las estimaciones, uno de cada tres seres humanos vive en lugares donde la observación de la Vía Láctea es literalmente imposible. Muchas personas jamás han contemplado el fascinante espectáculo de ver un cielo rebosante de estrellas, el mar de luces que dibujan los cuerpos celestes en la bóveda nocturna.
 
También es importante mencionar que necesitamos la oscuridad para alimentar nuestro espíritu, proteger nuestra salud y la salud de nuestro planeta. La luz de la noche puede ser un signo de vida en la Tierra, pero saber proteger la oscuridad será lo que ponga a prueba nuestra verdadera inteligencia.

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